Diseño arquitectónico

Librería metálica: diseñar la ligereza a través de la transparencia

Una librería es, ante todo, un objeto pensado para contener. Libros, recuerdos, piezas decorativas y objetos de diferentes tamaños encuentran en ella su lugar. Pero cuando se trata de una pieza situada completamente exenta en el espacio, su diseño también debe responder a otra cuestión fundamental: cómo estar presente sin convertirse en una barrera.

La librería metálica diseñada por Criteria Arquitecthos nace de esta premisa. Su estructura, sus materiales y la distribución de sus estantes se plantean para conseguir una pieza estable y resistente que, al mismo tiempo, transmita una sensación de máxima ligereza.

Una estructura pensada para desaparecer visualmente

Al tratarse de una librería completamente exenta, el objetivo era evitar una presencia excesivamente pesada o compacta en el espacio.

Por este motivo, se optó por una estructura metálica perimetral capaz de soportar el peso de la librería con un espesor reducido. Esta estructura se complementa con planchas metálicas perforadas que conforman los estantes y contribuyen a rigidizar el conjunto, asegurando su estabilidad.

El resultado es una pieza donde la estructura cumple su función sin imponerse visualmente sobre el espacio que la rodea.

El vacío también forma parte del diseño

La chapa metálica perforada se convierte en uno de los elementos protagonistas del proyecto.

Las perforaciones laterales permiten que la mirada atraviese la librería y generan una sensación de transparencia que reduce su presencia visual. El acabado en color blanco contribuye a reforzar esta percepción de ligereza, haciendo que la pieza se integre con mayor naturalidad en su entorno.

El material deja de ser una superficie opaca y se transforma en un filtro entre los objetos, la luz y el espacio.

De este modo, la vista no se detiene en la librería, sino que penetra a través de sus superficies, descubriendo lo que contiene y manteniendo la conexión visual con el entorno.

Un ritmo que se adapta a los objetos

La distribución de las baldas responde también a una voluntad de flexibilidad.

Los estantes se sitúan a diferentes alturas y presentan distintas anchuras para poder albergar libros y objetos de formatos y dimensiones muy diversos. Esta variedad amplía las posibilidades de uso de la librería y permite que pueda adaptarse a las necesidades de quienes la utilizan.

Al mismo tiempo, la irregularidad en la disposición de las baldas genera un ritmo visual dinámico. La composición cambia a medida que los libros y los objetos ocupan sus diferentes espacios, convirtiendo el uso cotidiano en una parte activa de la imagen final de la pieza.

Cuando el material construye una sensación

El metal suele asociarse a la solidez, al peso y a la resistencia. Sin embargo, en este proyecto, su utilización demuestra cómo un mismo material puede transmitir sensaciones muy diferentes según la forma en que se trabaje.

La estructura de pequeño espesor, la chapa perforada, la transparencia y el acabado blanco contribuyen a construir una percepción de liviandad.

No se trata únicamente de reducir el peso real de la pieza, sino de trabajar su peso visual.

Una vez más, el diseño demuestra que los objetos no se perciben únicamente a través de su forma o de sus dimensiones. También intervienen la luz, el vacío, la textura, la transparencia y la relación que establecen con el espacio que los rodea.

Objetos para vivir la arquitectura

Esta librería parte de una idea que está presente en la manera de entender la arquitectura de Criteria Arquitecthos: los espacios y los objetos no están pensados únicamente para ser contemplados.

Están pensados para ser vividos.

El interés por el diseño no nace, por tanto, de una voluntad de formalismo visual. Cada decisión responde a la experiencia que la pieza puede generar: la forma en que ocupa el espacio, la manera en que la mirada la atraviesa, el ritmo que construyen sus estantes o la relación que establece con los objetos que alberga.

Porque la arquitectura también se construye a través de las sensaciones.

Y, a veces, un objeto aparentemente sólido puede conseguir que el espacio se sienta más ligero.

La casa de los cinco elementos y la luna

En Cabrils, en la comarca del Maresme, se levanta una vivienda singular concebida desde una mirada profundamente sensorial y simbólica. La casa de los 5 elementos y la luna es un proyecto que articula arquitectura, filosofía oriental y experiencia cotidiana en torno a un espacio central: el patio.

Lejos de ser un simple vacío organizador, el patio se convierte en el verdadero corazón de la vivienda. Es aquí donde se representan los cuatro elementos clásicos —agua, tierra, aire y fuego— y donde aparece el quinto elemento según el taoísmo: la madera. A este conjunto se suma un sexto protagonista, de carácter poético y simbólico: la luna.

Un patio como origen de la experiencia

El proyecto se organiza alrededor de este patio central, que actúa como núcleo sensorial y distributivo de la casa. Cada elemento está cuidadosamente integrado mediante gestos arquitectónicos sencillos pero cargados de significado.

El agua aparece en forma de una pequeña fuente de tonalidad verdosa, que introduce el sonido y el movimiento como parte de la experiencia cotidiana. La tierra se manifiesta a través de las trepadoras que nacen del suelo y ascienden suavemente por los muros, aportando vida y tiempo al espacio. El aire se simboliza mediante un ventilador situado en la parte superior del patio, que pone en movimiento el ambiente y hace perceptible lo invisible. El fuego está presente a través de la chimenea de la sala de estar, visible desde el patio gracias a un cerramiento posterior de vidrio.

El quinto elemento, la madera, se sitúa en la cubierta del patio. El entramado de madera no solo completa el conjunto simbólico, sino que aporta calidez, textura y una dimensión táctil fundamental para la atmósfera del espacio.

La luna como elemento poético

Frente a la entrada de la vivienda, una luna circular de alabastro preside el patio. Durante el día, se ilumina de forma natural gracias a la luz cenital que entra por los ventanales superiores. Por la noche, un foco cuidadosamente dispuesto genera el efecto de luna llena, transformando el patio en un espacio de calma, contemplación y recogimiento.

La combinación de superficies blancas, la luz controlada y la presencia de la madera refuerzan esta sensación de serenidad. El patio cambia con las horas, ofreciendo distintas emociones a lo largo del día y de la noche, y convirtiéndose en un espacio vivido más allá de su función distributiva.

Organización de la vivienda

La distribución de la casa gira completamente en torno al patio. En la planta baja se desarrollan los espacios de día: sala de estar, comedor y cocina, todos ellos en relación visual y sensorial con el núcleo central. En la planta superior se sitúa la zona de noche, manteniendo siempre la referencia al patio como elemento de orientación y equilibrio.

La luz natural desempeña un papel esencial en el proyecto. Los ventanales superiores permiten que los rayos solares penetren en el interior durante el día, generando una atmósfera cálida y acogedora. De noche, la iluminación artificial se integra de manera discreta para preservar el carácter íntimo y poético del conjunto.

Arquitectura de los sentidos

La casa de los cinco elementos y la luna es un ejemplo claro de cómo la arquitectura puede ir más allá de la forma y la función para convertirse en una experiencia sensorial completa. Cada decisión de diseño responde a una voluntad de generar emociones, de acompañar la vida cotidiana y de crear un vínculo profundo entre el habitante y el espacio.

Esta vivienda forma parte de los proyectos recogidos en el libro La arquitectura de los sentidos. Una propuesta para habitar poéticamente, de Claudi Martínez, publicado por Editorial Recolectores Urbanos. Un proyecto que resume de manera precisa una forma de entender la arquitectura como escenario vital, donde materia, luz, símbolo y emoción se entrelazan.

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